​Río Lesser en Salta: cascadas, tradición y el refugio ideal para el verano

La Profe nos invita a recorrer el Río Lesser, un rincón mágico pasando Castellanos. Entre mates, senderos de arrayanes y el recuerdo de sus cascadas, descubrí este destino aquí cerquita de la ciudad y cómo disfrutarlo con respeto a nuestra tierra.

Tendencias02/01/2026 Por la Profe
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​Me acomodo en la reposera, con los pies sintiendo el frescor del agua que baja de los cerros con su melodía característica y no puedo evitar una sonrisa. ¡Qué lindo es ver a mi Salta volcada a sus orillas! Hoy, este primero de enero de 2026, el Río Lesser parece un patio grande donde todos somos parientes.

​El calor se hacía sentir desde temprano, ese bochorno que nos avisa que la tierra tiene sed. Y como buenos salteños, apenas despuntó el sol, agarramos el mate, el bolso con los sándwiches del festejo de anoche y salimos buscando el arrullo del agua. Pasando Castellanos, el paisaje se vuelve un abrazo verde; es un desfile de familias, de chicos chapoteando bajo la mirada atenta de los abuelos, y de jóvenes que comparten la música y la risa.

​El susurro de los senderos
​Mientras cebaba un amargo, mi mirada se perdió hacia arriba, siguiendo el curso del río que se interna en la montaña. ¡Qué recuerdos me trajo ese sendero! En mis años de juventud, cuando las piernas tenían la urgencia de los sueños, solíamos perdernos entre los arrayanes y pinos.

​Es un sendero que hay que saber caminar, cruzando acequias, sintiendo el perfume de las calas silvestres que crecen tímidas a la sombra. Llegar a las Cascadas de Lesser es como entrar a un templo natural; ese sonido del agua golpeando la piedra, el vuelo de alguna urraca que cruza el cielo como una pincelada de color... es una recompensa que le llena a uno el alma de paz.

La bendición del cielo
​Pero volviendo de viejos recuerdos, el cielo, que estaba cubierto como una manta de algodón gris, decidió hacernos un regalo. Primero fue un trueno lejano, un aviso de la Pacha, y de pronto... la lluvia. Esa lluvia nuestra, generosa y repentina, que nos hizo amontonar las cosas a las apuradas pero con una alegría compartida. No hubo quejas, solo risas mientras buscábamos refugio.

"La lluvia en el cerro no es agua que cae, es la vida que despierta."

Consejos de para su visita
​Si se animan a venir a Lesser, tengan en cuenta estas cositas que una aprende con los años:

Respeto al río: En este enero de lluvias, el río es un ser vivo que despierta. Estén atentos al color del agua; si se pone amarronada, es que la montaña nos está pidiendo espacio. La seguridad es lo primero.
Corazón de caminante: Si van a las cascadas, salgan temprano y lleven calzado que no le tema al agua, porque el río les va a pedir que lo crucen varias veces.
Cuidemos la pacha: El río nos da todo, no le dejemos basura. Que el único rastro de nuestro paso sean nuestras huellas y alguna copla olvidada.
​El aire quedó fresquito, con ese olor a tierra mojada que es el mejor perfume del mundo.

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