Alarma: crece la mortalidad infantil en Argentina y se rompe una tendencia histórica

Los datos oficiales del Ministerio de Salud revelan que en 2024 la mortalidad infantil aumentó un 6,25% en Argentina, el mayor salto desde 2002. El incremento se explica principalmente por la suba de muertes neonatales y se da en un contexto de ajuste económico, deterioro social y debilitamiento de políticas de salud perinatal.

Noticias 01/02/2026 Redacción
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La mortalidad infantil volvió a crecer en Argentina durante 2024, marcando un quiebre preocupante en una tendencia de más de dos décadas de descenso sostenido. Según datos oficiales de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), la tasa pasó de 8 a 8,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos, lo que representa un aumento del 6,25% en un solo año. Se trata del mayor incremento registrado desde la crisis de 2002.

El aumento no fue un hecho aislado: se repitió en 15 de las 24 provincias, con subas superiores al 10% en varias jurisdicciones y aumentos que superan el 20% en otras. Esto confirma que el fenómeno tiene alcance nacional y no responde a situaciones locales puntuales.

El análisis por componentes muestra que la suba se explica casi exclusivamente por el crecimiento de la mortalidad neonatal, es decir, las muertes ocurridas en los primeros 28 días de vida. Este tipo de defunciones está directamente vinculado al acceso a controles del embarazo, la atención del parto y los cuidados intensivos del recién nacido. La mortalidad posneonatal, en cambio, se mantuvo estable.

Especialistas advierten que este deterioro se da en un contexto de ajuste económico, aumento del desempleo, precarización laboral y mayores dificultades para acceder al sistema de salud. A esto se suma el debilitamiento de políticas públicas clave en salud perinatal, como la reducción de programas nacionales, la discontinuidad en la provisión de insumos críticos y la pérdida de equipos especializados.

La evidencia sugiere que el aumento de la mortalidad infantil no es coyuntural, sino una señal de alerta temprana sobre el impacto social y sanitario del actual modelo económico. En un país con profundas desigualdades territoriales, el retroceso de este indicador anticipa un agravamiento de las brechas y expone las consecuencias más duras del ajuste: las que se miden en vidas que no llegan al primer mes.

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