Reforma laboral y complicidades: la CGT en la cuerda floja y un peronismo sin brújula

La reforma laboral impulsada por el Gobierno suma apoyos parlamentarios y negociaciones sindicales mientras crece el rechazo en las calles. Críticas a la CGT, divisiones en el peronismo y un escenario social cada vez más tenso.

Análisis de la actualidad16/02/2026 Redacción
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La reforma laboral avanza en el Congreso, pero no lo hace sola. Detrás del articulado aparecen acuerdos silenciosos, bloques “dialoguistas” y una CGT que oscila entre la amenaza de paro y la negociación permanente.

El fantasma de viejas postales sindicales sobrevuela el debate. Como en otros momentos de la historia, la conducción cegetista es acusada de priorizar la rosca antes que la confrontación abierta. Mientras en público rechaza puntos centrales del proyecto, en los hechos habilita conversaciones que descomprimen la presión sobre el oficialismo.

En el Parlamento, los votos que sostienen la iniciativa no provienen únicamente del Gobierno. Sectores del radicalismo, del PRO y una franja del peronismo aportan los números que el Ejecutivo no tiene por sí mismo. La reforma, así, se construye con más aliados circunstanciales que consenso social.

Calles calientes, política fragmentada
En paralelo, las movilizaciones y los cruces con las fuerzas de seguridad muestran que el malestar no es retórico. El capítulo que modifica las licencias por enfermedad encendió críticas incluso en espacios cercanos al oficialismo.

La CGT, presionada por ese clima, desliza la posibilidad de un paro nacional cuando el proyecto llegue a Diputados. Sin embargo, su historial reciente alimenta dudas sobre la contundencia de la medida.

El peronismo, otra vez en crisis
La discusión también desnuda la fragmentación del peronismo. Gobernadores, legisladores y dirigentes sindicales se cruzan acusaciones mientras intentan redefinir liderazgo y estrategia. Tras la experiencia fallida del Frente de Todos, el espacio busca recomponerse, pero sin un programa claro frente al ajuste y la caída del salario.

El resultado es un tablero inestable: un Gobierno que avanza apoyado en alianzas tácticas; una dirigencia sindical cuestionada por su ambigüedad; y una oposición peronista atrapada en su propia interna.

La reforma laboral se votará en Diputados en los próximos días. Más allá del resultado, el conflicto ya dejó una certeza: la disputa no es solo parlamentaria, sino social y política, y recién empieza.

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