El cierre de la ANDIS y el desguace de los derechos: ¿Ahorro, impunidad o indiferencia?

Bajo el pretexto de una reestructuración administrativa, el Gobierno nacional disuelve la Agencia Nacional de Discapacidad. Entre denuncias por coimas que salpican al entorno del poder y un discurso que revive términos peyorativos, el articulo analiza el impacto humano de una medida que pone en jaque el acceso a pensiones, medicamentos y dignidad para miles de argentinos.

Análisis de la actualidad31/12/2025 Por Bruno
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​Bienvenidos a la era del cara de póker. Esa donde te dan dos palmadas en el hombro, te tildan de zurdo o "deconstruido" y, distraído, te bajan la persiana del lugar que gestionaba tu derecho a una silla de ruedas o a una pensión. El cierre de la ANDIS (Agencia Nacional de Discapacidad) no es solo una "reestructuración administrativa", como dicen los comunicados oficiales con olor a naftalina técnica. Es el desguace de un puente.

​¿Para qué servía la ANDIS? Para lo básico: gestionar el Certificado Único de Discapacidad, garantizar medicamentos, prótesis y el acceso a una justicia que ya de por sí es sorda. Ahora, todo eso pasa a ser un renglón más en el Ministerio de Salud. Una secretaría, un cajón, un olvido.

​La caja y el barro

No nos engañemos. El cierre huele a dos cosas: ahorro fiscal y miedo a la justicia. Mientras nos venden el relato de la "limpieza", por debajo corren audios que queman. Funcionarios de extrema confianza —esos que antes eran abogados y hoy son piezas de recambio— bajo sospecha de coimas con farmacéuticas y droguerías. Disolver el organismo es, en criollo, embarrar la cancha para que la impunidad gane tiempo. Si no hay institución, no hay papeles; si no hay papeles, no hay mucho por investigar.

​El lenguaje del desprecio

Pero lo más doloroso no es la corrupción —a esa ya estamos inmunizados— sino la violencia simbólica. Volvimos a escuchar términos como "débil mental" o "imbécil" desde las cumbres del poder. Se ataca a niños con autismo en redes sociales, se le da "me gusta" a la burla sobre el síndrome de Down. Es mera pedagogía de la crueldad que busca deshumanizar al otro. Se nos enseñan los nuevos modales.

¿Tender puentes o levantar muros?

Ser humano, aunque a algunos les suene a concepto "marxista" o "progre", tiene que ver con la capacidad de tender el brazo cuando el otro no puede andar solo. El Estado no es una planilla de Excel; es —o debería ser— el último refugio de la dignidad. Si el rumbo es tratar a la discapacidad como un "gasto a auditar" y a la vulnerabilidad como una "estafa", estamos ante un naufragio moral.

​Dicen que las funciones seguirán en Salud. Dicen que no habrá recortes. Dicen tantas cosas...

​¿Hacia dónde vamos? Hacia una sociedad de individuos aislados, donde si no sos "productivo" para el mercado, sos descartable. El debate queda abierto, pero las dudas son negras como el cielo en este fin de año. Si nos cierran los lugares que nos hacen humanos, ¿qué nos queda? Solo el frío de la indiferencia.

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